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Informe de los hechos acaecidos en varios pueblos de Aragón a partir del día 11 de agosto de 1937 y que el Comité Regional de la CNT eleva a las autoridades del Gobierno de la República para su inmediata comprobación y sanción. «Las actuales circunstancias por las que la región aragonesa atraviesa, nos obligan a dirigirnos en un razonado relato de todos los atropellos que contra el pueblo aragonés se han cometido, a las autoridades de la República, para que en todo momento éstas puedan juzgar de la actuación de ciertas fuerzas del Ejército Popular recientemente llegadas a la retaguardia de Aragón y para que sean substanciados enérgicamente por medio de una información amplia, todas las responsabilidades que los atropellos cometidos contra los sufridos campesinos de nuestra tierra y contra la Confederación Nacional del Trabajo y su Comité Regional especialmente, merecen quienes han sido los conquistadores de nuestra región. »Hacía ya tiempo que una política desleal, demasiado sectaria, cifraba sus esperanzas, no en mantener la cordialidad imprescindible entre todos los sectores antifascistas para celebrar el triunfo de la guerra, sino que supeditaba a esta necesidad imperiosa el interés de un partido, que forzosamente había de repercutir en detrimento de aquellos a quienes una diferencia táctica convertía en adversarios. Campo de experimentación de esta maniobra ha sido Aragón. Y como no queremos suscitar enconos ni aumentar divergencias que, repetimos, son improcedentes en los actuales momentos, nos referiremos escuetamente a los hechos que desde el día 11 de agosto de 1937 han tenido lugar en varios pueblos de nuestra región. »No entra en nuestro ánimo discutir ni calificar la determinación del Gobierno al disolver el Consejo de Aragón y nombrar un gobernador general para sustituido. Simplemente nos ocuparemos de las consecuencias posteriores que ha originado tal medida. »A la llegada de las fuerzas de la 11 División a Caspe, sin la menor comunicación se procedió a ocupar todos los centros políticos y sindicales, excepción hecha de los del Partido Comunista. »Como quiera que esto ya suponía una diferencia de los deberes que el pueblo tiene para con el ejército, forzosamente hubo de creerse que estas fuerzas realizaban con sus actos una política partidista, no precisamente la que tiene asignada el ejército que es la de compenetración con el pueblo al que se debe y al que nunca se puede esquilmar ni menos hacerle objeto de un trato desigual. »Al posesionarse del local de las Juventudes Libertarias, uno de los oficiales que mandaba las fuerzas, al ver fijada sobre la pared una oleografía del héroe popular Durruti, sin mediar palabra ni asistir causa alguna que motivase o justificase tal actitud -puesto que no puede ser justificada, ya que la vida de nuestro malogrado compañero fue entregada en aras de la libertad de todo el pueblo español- con un palo que llevaba dicho oficial, golpeó la efigie del camarada Durruti, acompañando esta acción con unas palabras soeces que no pudieron entenderse. Este hecho produjo una lógica indignación en los que se hallaban en el local, hasta el extremo de que un soldado de la misma División, temerosamente le hizo observar que su proceder no estaba acorde con las esperanzas que el pueblo español ha forjado en su ejército. En ese momento, el conserje de las Juventudes Libertarias, quiso penetrar en el local, impidiéndoselo las fuerzas referidas que se lo llevaron en un coche por la carretera de Bujaraloz, regresando más tarde el coche y sus ocupantes, pero no así el compañero mencionado. »Como ese mismo compañero tuvo ocasión de percatarse de la acción incivil del oficial de referencia, le hizo ver que su actitud era poco digna y que dejaba muy por bajo el concepto que de la 11 División podían formarse. Por toda contestación, el oficial replicó que igual que hacía con la estampa de referencia harían con todos los hombres de la FAI Y de la CNT. »Asimismo, en Caspe se han sucedido una serie de detenciones que siguen manteniéndose todavía. Entre éstas figuran las del personal del periódico Nuevo Aragón. Buena parte de los operarios de este diario están incluidos en los llamamientos a filas hechos por el ministro de Defensa Nacional. La CNT que no ahorra medios para cumplir éstas y otras disposiciones emanadas del Gobierno, puesto que comprende que sin ellas no sería posible mantener la contienda contra el fascismo, nada tiene que objetar a estas detenciones. Ahora bien; en Caspe se publica otro periódico afecto al Frente Popular. Este periódico -El Fis- se encuentra en condiciones por lo menos iguales a las del mencionado. Su propio director está afectado por la movilización; debería por tanto haberse presentado ya en las Cajas de Reclutas y gran parte de los trabajadores del mismo deberían ser también movilizados. Todos ellos están colocados en ese diario por mediación del Partido Comunista, puesto que están movilizados por éste y figuran en una de las Brigadas mandadas por el teniente coronel Galán, que opera en el frente de Teruel. »Los coches de la línea de correos establecida por el Departamento de Transportes del Consejo de Defensa de Aragón entre Caspe y Binéfar han sido incautados también por la 11 División. »La compañera Josefina Salavera, que se hallaba encinta, fue detenida y maltratada por las fuerzas del Orden Público, simplemente por el hecho de no querer firmar lo que su compañero, que se hallaba detenido, había negado con insistencia. »Al unísono de ésta situación, otras fuerzas, también de la 11 División, se personaron en Alcañiz con gran aparato de máquinas de guerra. Conocemos por referencia que el mismo día de la llegada fue cursado un telegrama al ministro de Defensa Nacional, por los responsables de dicha División, en el que se le hacía constar que por no haber encontrado ayuda en la ciudad de Alcañiz, sus fuerzas se habían visto obligadas a campar en las afueras de ésta, en unos olivares situados a un kilómetro. »El cerco de la población se acentuaba cada día más, hasta el extremo de que en el recorrido citado han sido colocadas hasta tres guardias de las mencionadas fuerzas. Ni el Consejo Municipal, ni ninguna de las autoridades de Alcañiz conocen la menor indicación de los jefes de la 11 División en el sentido expresado. Nadie recibió petición alguna de alojamiento, lo que prueba que se pretendía realizar un hecho de fuerza, como después ha sucedido. El Comité Regional de la CNT, organismo legal, responsable y representativo de una gran mayoría de opinión en los pueblos aragoneses, ante las contingencias alarmantes que ofrecía la presencia de la 11 División en Caspe e inmediaciones de Alcañiz y ante el nombramiento del nuevo gobernador general de Aragón, se decidió a enviar a Caspe, lugar de residencia de la autoridad máxima de Aragón, una delegación para recabar del señor Mantecón autorización para enviar otras delegaciones a los pueblos de toda la región, que se encontraban aislados del Comité Regional y que no podían seguir los acontecimientos al momento. Este deseo del Comité Regional, se comprenderá que estaba informado por la necesidad de llevar las precisas consignas a los pueblos con el fin de que en ellos no se produjeran hechos de fuerza que todos habríamos tenido que lamentar. El gobernador general se adelantó a estos deseos del Comité Regional y llamó a sus representantes a una entrevista en su despacho de la Presidencia en Caspe. A ella acudieron los compañeros Francisco Muñoz, Miguel Vallejo y Manuel López, los que después de haber permanecido durante cinco días detenidos y habiendo sido objeto de las mayores vejaciones que en informe detallado presentamos más abajo, han sido puestos en libertad y reintegrados a sus puestos en este Comité Regional. A pesar de esto será necesario destacar la gravedad e importancia de este hecho y el abuso de autoridad que supone la detención de nuestros compañeros, de los que durante cuatro días no hemos sabido nada en absoluto. Este Comité Regional hizo insistentes reclamaciones para que se averiguara el paradero de estos compañeros, además del chofer que les conducía y del coche que fue requisado por las fuerzas de esa División que nos ocupa. A tal extremo que este Comité Regional se dirigió al jefe de Estado, al Gobierno y a las autoridades militares del frente de Aragón, por medio de telegramas, solicitando una intervención rápida para lograr averiguar el paradero de estos compañeros. Hasta el pasado día 25 por la tarde no se supieron noticias exactas del lugar en que se hallaban, que fue comunicado por el gobernador de Aragón ante las conminaciones que se le venían haciendo, pero de nuevo nos fue comunicado que dichos compañeros se hallaban retenidos por la 11 División, la que negaba toda autoridad al gobernador general de las provincias aragonesas. »La gravedad e importancia de este hecho no puede escapar a nadie, si se procede de forma tan ilegal contra la representación máxima Con federal en Aragón, y se la tiene ignorada de todos los compañeros durante tantos días es posible comprender que los pueblos hubiesen podido llegar a adoptar medidas de violencia ante estos atropellos incalificables. Evitar esto y lograrlo como así ha sido, fue el principal objetivo de este Comité Regional. »Aún sin saber el resultado de la entrevista tenida por la antedicha delegación con el gobernador general, fueron cursadas inmediatamente las oportunas órdenes de que por ningún concepto los compañeros de las comarcas se decidiesen a actuar en ningún sentido, sino que esperasen indicaciones de los miembros del Comité Regional que estábamos en libertad.» He aquí lo que han manifestado los compañeros que durante cinco días han permanecido secuestrados por las fuerzas de la 11 División, al ser puestos en libertad: «En la mañana del día 12, por acuerdo del Comité Regional, nos trasladamos a Caspe para entrevistarnos con el gobernador general de Aragón; como quiera que por razones que se nos dieron no fue posible celebrar la entrevista en dicha hora, se nos indicó que seríamos llamados aquella misma tarde, por cuyo motivo regresamos a Alcañiz para dar cuenta al Comité Regional de nuestra gestión y esperar la llamada del gobernador. Entre cinco y seis de la tarde fuimos llamados por teléfono, e inmediatamente nos pusimos en viaje hacia Caspe los compañeros Muñoz, López y Vallejo con un chofer de la Colectividad de Transportes, observando al pasar por la carretera que las fuerzas de la 11 División comenzaban a tomar posiciones y atrincherarse. »Llegados a Caspe nos entrevistamos con el gobernador general de Aragón, transcurriendo nuestra conversación en términos cordiales., Seguidamente, para darle la seguridad de que nada ocurriría en Aragón, se le comunicó que la CNT el día siguiente, tenía convocado un Pleno de comarcales en Alcañiz, para lo cual se le pidieron toda clase de garantías para que los compañeros delegados que viniesen al mismo no fuesen molestados en absoluto. A este respecto le manifestamos al gobernador que de no celebrarse el Pleno convocado la desorientación entre los pueblos cundiría, pudiendo dar lugar, incluso, a que si las provocaciones de que venían siendo' objeto persistían, por no haber podido reunirse para tomar acuerdos en uno u otro sentido se provocase una situación que nosotros estábamos interesados en evitar. El gobernador tuvo en cuenta nuestras manifestaciones y prometió conceder toda la clase de garantías que nosotros pedíamos, dando con esto fin a la entrevista. »Como teníamos en cuenta lo observado al venir a Caspe y los preparativos que la 11 División hacía, solicitamos la autorización correspondiente para poder salir de Caspe con toda clase de garantías que permitiese nuestro traslado a Alcañiz. Por parte del nuevo gobernador se nos facilitó un salvoconducto redactado con las necesarias condiciones para que no fuésemos objeto de ningún obstáculo. Con esa confianza nos pusimos en viaje y, efectivamente, el control de guardias de asalto que había a la salida de Caspe nos permitió pasar; pero cuando llegamos al control primero que las fuerzas de la 11 División habían establecido ya en la carretera fuimos detenidos, obligándosenos a esperar a que se personase en la referida guardia el comandante que aquella noche tenía a su cargo todas las guardias que en las inmediaciones de Caspe había establecido la 11 División. En esa situación permanecimos dos horas aproximadamente, hasta las once y media de la noche, llegando por fin el comandante Carreras, el cual, al visar nuestro salvoconducto opuso algunos reparos y nos indicó la conveniencia de que fuéramos a proveernos de otro salvoconducto que ofreciese más garantías. Así lo hicimos, y creyéndonos ya perfectamente documentados nos pusimos de nuevo en viaje hacia Alcañiz y otra vez fuimos detenidos, haciéndonos volver a Caspe sin que los controles militares que tenía establecidos la 11 División nos permitiesen pasar. De nuevo en Caspe nos personamos otra vez en el despacho del gobernador para informarle de los inconvenientes que se nos ponían y de la escasa autoridad que para las fuerzas de la 11 División ofrecía la firma del gobernador. El secretario del gobernador, que fue a quien comunicamos el último entorpecimiento, se encargó de realizar gestiones para conseguir definitivamente, y por tercera vez, que se nos dejase el paso libre hasta nuestro destino. Ya no nos cupo lugar a dudas de que todo estaba perfectamente normalizado y con el compromiso de los militares para dejarnos pasar; por lo cual volvimos a ponernos en viaje Y justamente cuando llegamos al control de referencia de la 11 División se nos detuvo, pero esta vez con la agravante de no dejarnos en libertad, reteniéndonos hasta el amanecer, a cuya hora, convenientemente escoltados, fuimos conducidos al lugar conocido por la Torre del Bosque, situada a nueve kilómetros de Caspe, a la orilla del Ebro, en la parte oeste de dicha población, en cuyo lugar, a juzgar por los preparativos que se habían hecho, temimos ser ejecutados sin formación de causa, en la forma más vil y cobarde que concebirse puede. No fue así y en su defecto se nos recluyó en una bodega que chorreaba agua por todas partes, y aunque protestamos de aquel trato desconsiderado e inhumano fuimos advertidos de forma despectiva y violenta para que dejásemos de protestar y penetrásemos en ella. Forzosamente tuvimos que hacerlo así y seguramente para que no se nos ocurriese escapar se colocó a nuestra vista un puesto de guardia. »En aquel recinto hemos permanecido secuestrados cinco días y en la mayor parte de este tiempo hemos visto como desayunaban los soldados sin que a nosotros se nos trajese alimento alguno. A la hora de comer, excepción hecha de algunos días, se nos han hecho comer las sobras de los soldados que nos custodiaban. No se nos facilitaron mantas ni nada que pudiese preservarnos de la humedad y del agua existente en aquella bodega; como tampoco se nos daba de comer tenemos necesidad de protestar enérgicamente del trato brutal de que hemos sido objeto, sólo comparable al que se daba a los detenidos en épocas de cruenta represión dictatorial. »Podemos afirmar, ya que ello ha sido declaración del propio gobernador general de Aragón, que nuestra detención era ignorada por todos, hasta por los representantes de la autoridad máxima del Gobierno de la República. Tanto es así, que en esas condiciones se ha hecho posible que circulasen infinidad de bulos acerca de nuestra desaparición, bulos que trataron de desvirtuar infructuosamente, sin pruebas ni datos, en el periódico El Día de Caspe. »Al cuarto día de nuestro secuestro en aquellos parajes fue llamado el secretario general del Comité Regional de la CNT, compañero Francisco Muñoz, para ser interrogado por un juez militar. Aunque de lo declarado no se levantó el atestado correspondiente, es necesario afirmar que se le amenazó de muerte si no respondía afirmativamente a cuanto se le preguntaba. El juez que le interrogó es capitán y se apellida Torres, el cual se hacía acompañar por un teniente cuyo nombre ignoramos. En este asunto intervenían exclusivamente los jefes de la 11 División, ya que hasta nosotros llegaron los nombres de Carrera, Líster, Trigo, más el susodicho Torres como partes interesadas en que nuestro secuestro permaneciese ignorado. Durante el interrogatorio a que fue sometido el compañero Muñoz se le quiso hacer responsable de cuantos hechos acontecieron en Aragón desde tiempo inmemorial; se intentó poner en evidencia su calidad de antifascista, obligándole a relatar minuciosamente 'la forma en que salió de Zaragoza y el por qué había marchado de la zona facciosa. No fueron tan sólo para nuestro compañero secretario las injurias y los insultos más soeces, sino que el mencionado juez militar, Torres, se permitió de un modo insultante, motejarle de cobarde e irresponsable, añadiendo a todo ello un léxico plagado de frases groseras hacia el comandante jefe de la 25 División Antonio Ortiz. »Convencidos de que todas las coacciones y amenazas resultarían vanas para que ninguno de nuestros compañeros cargase con la responsabilidad de hechos que no habían cometido ni en los que no tenían participación, el juez militar ordenó de nuevo fuese reintegrado el compañero Muñoz a la bodega en que se hallaba recluido con los otros camaradas. »Hay que advertir que esta misma División tenía otros dos lugares de encierro en los que se hallaban 13 y 24 detenidos respectivamente. A uno de los detenidos, el compañero Custodio Gracia, se le ocuparon una cartera con documentación y mil cien pesetas, un encendedor y un cinturón que no le han sido devueltos. »Cuando el gobernador general de Aragón pudo averiguar donde nos hallábamos envió una sección de fuerzas del Orden Público, mandadas por un teniente para que fuésemos trasladados a su presencia. Al ser requeridos para que diésemos nuestros nombres al referido juez, Torres, uno de los guardias preguntó si había alguna novedad, contestándole con un tono airado que había muchas novedades: entonces, dirigiéndose a nosotros, manifestó que tenía un gran disgusto en dejarnos en libertad y que aunque la partida había sido ganada por nosotros, que tuviéramos en cuenta que cuando nos encontrásemos de nuevo, el que antes disparase su pistola sería el que decidiría la contienda. Agregó que su deseo hubiera sido "darnos el paseo", desatándose en improperios y vejámenes para la mayoría de los detenidos que en su presencia nos hallábamos, llegando a calificar de "cabrón, hijo de puta y asesino" al compañero Ramón Royo y dos compañeros más de Olite, usando el calificativo general de asesinos con el resto de los detenidos, sin que para ello se adujera prueba alguna. »Entre los detenidos había un periodista, apellidado Marsach que, herido en el frente había sido dado de alta en un hospital. A consecuencia de su herida se le había formado una úlcera que le dificultaba las digestiones, no pudiendo ingerir, por lo tanto, otros alimentos que no fuese leche. Mientras permaneció secuestrado no recibió asistencia médica ni los necesarios alimentos que su salud exigían, llegando en las últimas noches de su permanencia en la bodega a sufrir grandes dolores que no tuvieron en cuenta los responsables de la 11 División.» Hasta aquí el informe que nuestros compañeros han dado de su detención, de la que dimos conocimiento mediante telegrama a las autoridades de la República para que se averiguase el paradero de ellos, ya que todo hacía suponer se hallaban detenidos de forma arbitraria y sin procedimiento legal alguno. En la mañana del jueves día 12, sin mandato legal ni orden alguna que justificase tal actitud, irrumpieron en el domicilio del Comité Regional de la CNT gran cantidad de fuerzas de la 11 División, al frente de las cuales iban un comandante apellidado Arroyo y un comisario político de uno de los batallones de la Cien Brigada Mixta, los que procedieron a efectuar un registro en dicho local, siendo advertidos por los compañeros que quedaban del C. R. que debían llevar orden expresa y escrita para hacer tal registro, suscrita por la autoridad civil a cuyo fuero, como paisanos, nos hallábamos sometidos. Por lo tanto, el que fueran fuerzas militares las que realizaban tal diligencia fue motivo para que se consultase al gobernador general de Aragón, el cual, por teléfono y en presencia nuestra, desautorizó a los oficiales que mandaban las fuerzas que habían entrado en nuestro domicilio social y advirtió que de ninguna forma se llegase a la incautación o clausura del referido centro. A tal medida, el comisario antedicho manifestó que a él no le importaba en absoluto el gobernador militar, ya que tenía órdenes secretas que forzosamente tenía que cumplimentar. Horas después secundaron la labor de los elementos militares fuerzas de Orden Público, que practicaron detenciones, encontrando algunas armas en el local. A la vez se procedía en todos los centros sindicales de la CNT-FAI y Juventudes Libertarias a efectuar idénticos registros y detenciones que en ellos se hallaban. En la tarde del mismo día, encontrándose reunidos en la Casa Consistorial el Consejo Municipal en Pleno, para tratar de la contestación que tenía que enviar al saludo que el gobernador general de Aragón había remitido al Consejo General de Alcañiz, se presentó un comisario con fuerzas a sus órdenes y exhibiendo una autorización del juez de Instrucción de la Plaza, procedieron a efectuar un cacheo en todas las dependencias del referido Consejo, notificándoles que mientras no se diesen por terminados los cacheos permanecían detenidos los consejeros en el salón de sesiones en que se hallaban. Una vez terminado el registro se les comunicó que quedaban detenidos y a disposición del gobernador por haberse encontrado determinada cantidad de plata en moneda de cinco pesetas, cantidad que el Consejo Municipal había llevado repetidas veces al Departamento de Hacienda del Consejo de Aragón en Caspe para que en él le aclaras en el alcance de la disposición que prohibía tener plata. Después de permanecer detenidos en el Consejo Municipal durante más de cuatro horas, una sección de guardias de asalto los trasladó a comisaría y de allí a la cárcel. El día siguiente vino el juez a tomarles declaración para determinar si había lugar a procesamiento; seguidamente fue llamado y trasladado el presidente destituido de la cárcel al Consejo Municipal para que ante una comisión gestora, nombrada según acreditaban sus credenciales por el teniente coronel de la plaza, hiciese entrega de los fondos municipales. Dicha comisión gestora está integrada por cuatro consejeros: Angel Sanz Navarro, de Izquierda Republicana; Pascual Noguera Gómez y Rafael Sánchez por la UGT y Fabián Gil Barberán del Partido Comunista, haciendo constar que de esta comisión solamente hay uno que sea vecino de la localidad. Con los consejeros fue detenido también todo el personal empleado en las oficinas y dependencias del Consejo Municipal. El último registro practicado en el local de la CNT dio como resultado el hallazgo de una cantidad aproximada de trescientos jamones, que obraban en poder del Comité Regional como depósito del pueblo de Segura de Baños, que había tenido que ,ser evacuado hacía unos meses por hallarse enclavado en la línea de fuego de determinado sector del frente. Como de dichos jamones existía en poder del C. R. a la vez que en el del Consejo Municipal del mencionado pueblo recibo de la entrega de los mismos, que deberían ser devueltos cuando el citado Consejo Municipal estimase necesario. Los compañeros del C. R. no creyeron oportuno oponerse a la incautación practicada por las fuerzas de la 11 División, pues comprendían que ni aun él tenía autoridad ni derecho para disponer de los mencionados jamones. Con este hallazgo se ha especulado de una forma insultante contra la moralidad y honradez de la organización confederal, ya que sabiendo cómo se advirtió a las fuerzas que se los llevaron que dichos jamones pertenecían a los evacuados del referido pueblo, éstas los exhibieron amontonados en el patio del Comité Regional, creando en el pueblo una aversión contra los compañeros de dicho Comité. Al mismo tiempo se recrudecía la persecución más sañuda contra los compañeros del Comité así como a todas las compañeras y familiares, entre ellos buen número de niños que sin ninguna consideración fueron detenidos y conducidos a la cárcel, donde han permanecido dos días. Las mismas fuerzas, después de destrozadas las paredes y el suelo del edificio, desvalijaron las secretarías y habitaciones particulares, destrozando algunos muebles y llevándose ropas de uso personal así como diez máquinas de escribir y otros enseres de las secretarías. Esas mismas fuerzas se atrevieron a abrir la correspondencia dirigida al C. R. en presencia del compañero contador. También se incautaron los de la 11 División de siete automóviles, una camioneta y dos motocicletas, propiedad del Comité Regional y de los cuales existían patentes extendidas por la Delegación de Hacienda del gobierno de la República en Castellón. Igualmente se han incautado de todas las cabezas de ganado lanar pertenecientes a la Colectividad de Pastores, sin tener para nada en cuenta las constantes disposiciones que las autoridades de la República han dictado relativas a la reproducción y limitación del consumo de ganado. Todos los detenidos han sido objeto del peor trato y de los mayores insultos contra sí y sus familiares, por parte de la 11 División que se ha comportado de manera incivil con el pueblo de Akañiz. Algún compañero, entre ellos Ramón Jallo, han escuchado de labios del comandante en jefe Líster, amenazas de muerte. Se ha procedido igualmente en Alcañiz, por parte de la 11 División, a la requisa de cuantos vehículos poseía la Colectividad de Transportes y a la intervención de los talleres en los cuales se hacen ahora las reparaciones de los coches de la 11 División, dejando sin servir las necesidades de los pueblos cercanos y de la localidad, que no pueden suministrarse de víveres, creando con ello un grave problema de hambre en los pueblos. Tenemos datos elocuentes de cuanto ha acontecido en otros pueblos de Aragón por parte de otras divisiones además de la 11. En Esplús, fuerzas de la 27 División -Carlos Marx- entraron desplegadas en guerrilla y haciendo fuego contra unos campesinos que se hallaban trabajando en la huerta. Seguidamente practicaron algunas detenciones, entre ellas las de varios milicianos de la 127 Brigada Mixta que se hallaban con permiso en dicho pueblo. En Alcolea de Cinca, fuerzas de la misma División procedieron a la detención de los miembros del Consejo Municipal, exigiéndoles a la vez que fueran entregadas la mitad de las verduras y cincuenta litros de leche diarios. Un local habilitado para los ancianos de los pueblos próximos al frente, refugiados en el mismo y debidamente atendidos por la colectividad, fue incautado por las mismas fuerzas arrojando a la calle sin la menor consideración a los ancianos que en él se hallaban. También se incautaron de los locales de los Sindicatos y de Juventudes Libertarias, destrozando las banderas y colocando una marxista en el local de la Juventudes Unificadas, creadas en aquella misma fecha. En Barbastro, el día 13 de madrugada, fuerzas de Orden Público, con elementos civiles del Partido Comunista tomaron por asalto la casa CNT-FAI incautándose de ella las fuerzas mencionadas y llevándose detenidos a todos los compañeros que en ella se hallaban. Las detenciones efectuadas en Barbastro ascienden a más de sesenta. En Monzón las mismas fuerzas detuvieron a los miembros del Consejo Municipal, que fue trasladado detenido a Barbastro, siendo puestos en libertad los miembros de otros partidos y dejando presos a los de la CNT. El día 12 del mismo mes se presentaron en el pueblo de Angüés fuerzas pertenecientes a la División Carlos Marx. Un kilómetro antes de llegar al pueblo apagaron las luces de los camiones y procedieron a desplegarse en guerrilla, como si se tratara de la ocupación de algún pueblo de la zona fascista. Haremos constar que en el citado pueblo se hallaban de guarnición las fuerzas de la Sección Cuerpo de Tren y Compañía de Intendencia de la 127 Brigada Mixta. Personadas las fuerzas de Carlos Marx en el pueblo, procedieron en primer lugar a efectuar un registro en el local del Sindicato único de Trabajadores de la CNT, incautándose de un aparato de radio y una máquina de escribir, destrozando las alegorías existentes en el mismo y la biblioteca. Después procedieron a la búsqueda y detención de los compañeros que constituían el Consejo Municipal, siendo detenidos cinco de ellos. Posteriormente y sobre las 11 de la noche emplazaron en el centro del pueblo, en lo que antes fue Iglesia cuatro ametralladoras. La iglesia servía de almacén de víveres de la Intendencia de la 127 Brigada y se hallaba custodiada por fuerzas de la misma. Éstas fueron invitadas a retirarse del local y a que les hicieran entrega de las llaves, a lo que se negaron ya que su pretensión no iba avalada por orden alguna ni siquiera por el jefe de la Brigada. Durante la noche y día siguiente se continuaron practicando los registros en domicilios particulares y cooperativas, apoderándose en el almacén del Comité Comarcal de Colectividades de treinta sacos de azúcar, algunos kilos de café y algunas aves de corral robadas de los corrales particulares. A las cinco de la tarde del día 13 marcharon del pueblo las referidas fuerzas, dejando en los vecinos al igual que en todos los pueblos por donde pasaron un recuerdo doloroso por los robos y atropellos de que habían sido objeto sus habitantes. Por último, en la mañana del día 13, sobre las nueve horas, un nuevo grupo de soldados de la misma Brigada se presentó en 'los locales de la Colectividad y encañonando a dos ciudadanos inválidos que estaban haciendo la distribución de los alimentos, se llevó la única máquina de escribir que quedaba en el pueblo, completando así el saqueo del día anterior. Otro hecho lamentable ocurrió en la comarcal de Mas de las Matas. Cuando de este pueblo se dirigían a Alcañiz cuatro guardias de orden público del Consejo de Aragón, al llegar a las inmediaciones de esta población, los controles que minutos antes se habían establecido en las carreteras los detuvieron, siendo conducidos al cuartel general que la 11 División tenía en la carretera de Alcañiz a Caspe. Como los detenidos eran custodiados por un coche que marchaba delante con fuerzas de dicha División, supusieron -y para suponerlo tenían sobrados motivos dada la actitud nada correcta de quienes les detuvieron- que iban a ser fusilados. Bajo esta impresión, dos de ellos se tiraron del coche en marcha, yendo a caer en la cuneta y pudieron escapar aprovechando la oscuridad de la noche. Los otros dos continuaron su marcha en el coche sin que hasta la fecha se tenga noticias de su paradero. Del pueblo de Valderrobres fueron detenidos los compañeros Jacinto Prades, Manuel Cardona y Sebastián Boltaina, los que se dirigían a Alcañiz con objeto de adquirir abono para la próxima cosecha. A su llegada a Alcañiz fueron detenidos, conducidos al cuartel general de la 11 División y enviados más tarde al lugar donde se hallaban secuestrados los compañeros del C. R., donde permanecieron hasta que fueron puestos en libertad estos últimos. Por referencias sabemos que quien efectuó la detención de estos compañeros y la incautación del coche que les conducía fue un capitán apellidado Benajes. En Montalbán, fuerzas de la 30 División practicaron registros en los Sindicatos y en el Consejo Municipal, procediendo a la detención de varios compañeros y miembros del Consejo. En Utrillas, las mismas fuerzas repitieron registros y detenciones. En Escucha prosiguieron los mismos registros en Sindicatos y en el Ayuntamiento, llevándose muebles y máquinas de escribir y fueron detenidos todos los compañeros del Consejo Municipal; poniendo en libertad solamente a los miembros de la UGT. En Palomar de Arroyos, se practicaron igualmente registros y detenciones, entre ellas la del presidente del Consejo Municipal, llegando a llevarse como objeto delictivo unos pendientes de niña, de la hija del conserje del Sindicato. En Muniesa, fuerzas de la 27 División, que hace un tiempo se hallan descansando en dicha localidad, realizan constantemente una labor destructora de las colectividades. Días pasados, los jefes de esa División organizaron un mitin invitando al pueblo, que percatándose de la maniobra que con el acto se perseguía no acudió, lo que fue motivo de que se suspendiera el mitin anunciado. En los pueblos de la Hoz de la Vieja, Alcaine, Jasa y Obón, se practicaron registros que dieron por resultado el hallazgo de algunas escopetas viejas. En Blesa, fuerzas de la misma División, durante la noche se dedicaron a embadurnar las paredes del pueblo con inscripciones despectivas para la CNT, la revolución y las colectividades. La misma noche se llevaron un carro que efectuaba el reparto de carne de la colectividad y pintaron sobre su toldo un gallo y debajo la inscripción «Este es el Comité de la CNT». Los compañeros del pueblo trasladaron el carro al jefe de la 27 División para que castigase a quienes se mofaban y desprestigiaban a una organización responsable. Disimulando mal la satisfacción que le producía aquel hecho, éste les contestó que no podía hacer nada en aquel asunto por no ser de su competencia. Estas son las pruebas concluyentes que el Comité Regional de la CNT en Aragón presenta a las autoridades de la República para que se sancione a los que de forma tan incorrecta se comportan con los campesinos, quienes se esfuerzan constantemente para que nada falte en los frentes ni en la retaguardia. El resultado de este desenfreno (...) no tardará en observarse. Conocemos suficientemente a los pueblos aragoneses para poder afirmar que si en Aragón no cesan las provocaciones y las injurias que contra el pueblo y la organización confederal se cometen, si no se sanciona con energía a los que tan indignamente procedieron, si no se libera a los que el terror tiene presos, si no se reivindica plenamente la dignidad de una organización mancilla da por la maledicencia y las maniobras elevadas a odio, si no se restituyen todos los efectos y armas incautadas al pueblo, si no se garantiza el normal desenvolvimiento de nuestra organización, si no se respeta nuestra obra y nuestros hombres, estamos seguros de que los trabajadores aragoneses formarán un concepto demasiado desfavorable de quienes, teniendo obligación de administrar justicia, se dedicaron a favorecer el crecimiento innoble de un partido que, incapaz de lograr adeptos por el convencimiento, ha preferido tenerlos por el terror y la calumnia. (...) (...) Esperamos que resuelva inmediatamente este enojoso asunto de la actualidad aragonesa, teniendo siempre en cuenta la realidad de nuestros frentes; que resulta monstruoso y criminal dejar desatendidos para dedicar las fuerzas del Ejército Popular a mantener e introducir una política que el pueblo repudia porque parece ser nacida para truncar sus libertades y sus conquistas, ya que en lograrlo cifra sus mayores afanes.»
Cuatro palabras La relación de hechos que siguen a este prólogo, constituyen el proceso de la trayectoria de la CNT en el territorio liberado de Aragón. Publicamos este folleto, no como un mero justificante de nuestra conducta; menos todavía como vehículo de acusación contra nadie; nos guía únicamente el deseo sincero de servir la verdad y de rendir cuentas al pueblo laborioso de la España leal. Por espacio de diez meses, hemos sido los propulsores más destacados de la vida política, social y económica de la vida aragonesa. Esta situación nos granjeó el odio de unos y la simpatía de otros. En el transcurso de los acontecimientos hemos constatado que cometimos el tremendo error de haber .sido excesivamente confiados con quienes, simulando ser nuestros aliados y colaboradores, conspiraban sin descanso por el logro de nuestra eliminación. Pero la CNT siempre honrada y sincera, continuó su trayectoria sin percibir el puñal alevoso de la traición que, cual daga florentina, había de pulverizar un día su grandiosa obra de reconstrucción social. Todavía se preguntan muchos cómo fue posible que esa obra colosal que representó el Consejo de Aragón pudiera ser derrumbada sin que nuestra Organización Con federal opusiera resistencia. Esto es fácil de comprender: nosotros queremos ardientemente ganar la guerra y por esta razón hacemos cuanto nos es posible para rehuir la lucha criminal y fratricida entre la familia antifascista. Pero que conste bien alto. La CNT ha sabido perder conquistas bien sagradas; la CNT ha derramado y derrama mucha sangre; la CNT ha contestado a las agresiones del sectarismo político cubriéndose de gloria en Be1chite, Quinto, Puebla de Albortón, etc.; y, por último, la CNT no renuncia a seguir luchando por la total emancipación de la clase trabajadora. El Comité Regional de Aragón se siente orgulloso de su labor, y dice al pueblo: nadie ha destruido nuestra obra, porque nadie la ha sustituido, tened esperanza y optimismo, que ya la verdad se va abriendo paso y pronto volverá a nosotros lo que la obcecación nos arrebató. No olvidemos que somos los forjadores de ese mundo que comenzó a surgir en la gloriosa epopeya del 19 de julio y cuyo término ha de ser el fin de toda clase de tiranías.
ORDEN DEL DÍA DISCUTIDO EN EL PLENO DE SINDICATOS 1. Informe verbal del Comité Regional y aprobación a lo que proceda del mismo. 2. Informe escrito que deberán traer todos los sindicatos, relatando de la forma más concreta posible su situación e incidencias si las hubo. 3. Nombramiento del Comité Regional con arreglo a los acuerdos de organización, o sea a razón de cuatro compañeros por provincia. 4. Localidad que se considera más conveniente para residencia del Comité Regional. 5. ¿Cree la organización que debe seguir publicándose "Cultura y Acción»? Caso afirmativo nombramiento de cuerpo de redacción. 6. ¿Qué relaciones y forma de colaboración estima la organización deben existir entre ella y los consejos municipales, provinciales, regionales y demás organismos de carácter oficial en que se solicite su colaboración? 7. Siendo indispensable reorganizar y prestar una mayor atención a los sindicatos, ¿procede dar ingreso en los mismos, previa la natural depuración, a cuantos trabajadores colectivistas o individuales lo soliciten, aun cuando pertenecieran antes del 19 de julio del 36 a otros sectores o no estuvieran en ninguno? 8. ¿Qué relaciones y control deben existir entre los sindicatos y las colectividades de trabajadores? 9. Conveniencia de estructurar los comités de enlace CNT-UGT. 10. Asuntos generales.
Relación de acuerdos recaídos en el Pleno Regional de Sindicatos de Aragón, celebrado en Caspe los días 11 y 12 de septiembre de 1937. Celebrada la primera sesión en el local de Oficios Varios y las dos siguientes en el teatro Goya de la localidad. Son numerosos los delegados que asisten a esta gran asamblea. De todos los rincones de Aragón liberado acudieron representaciones de los Sindicatos de la CNT deseosos de conocer el desarrollo de los acontecimientos y contribuir con su esfuerzo al levantamiento de la Organización Confederal de Aragón. A las 4 de la tarde, declara abiertas las tareas del Pleno el compañero secretario del Comité Regional. En esta hora solemne, de gran emoción para el proletariado aragonés, dice, ante el avance triunfal de nuestras fuerzas en el frente de Aragón, propongo al pleno, el envío de diferentes telegramas a las Divisiones Confederales, felicitándolas por el tesón que han puesto en la lucha. Asimismo considerando que después de los últimos acontecimientos se ha producido una injusta represión en contra de los militantes de la CNT, propongo también el envío en nombre del pleno, de un saludo cordial y revolucionario a los compañeros que tenemos detenidos en las diferentes cárceles que el gobierno ha establecido en Aragón. Estas proposiciones son aceptadas por aclamación por toda la asamblea. Seguidamente se pasa a nombramiento de mesa de discusión que recae en: Comarcal de Sástago para presidir; Albalate de Cinca, secretario de actas y Alcañiz-Construcción, secretario de palabras. Constituida la mesa, el secretario del C. R. de lectura al informe de la gestión realizada por el C. R.: Dice así: INFORMES PRESENTADOS POR EL COMITÉ REGIONAL DE LA CNT y DE LOS CONSEJEROS QUE HAN REPRESENTADO A LA CNT EN EL CONSEJO DE ARAGÓN DANDO CUENTA DE SU GESTIÓN AL PLENO DE SINDICATOS, CELEBRADO EN CASPE, LOS DÍAS 11 Y 12 DE SEPTIEMBRE DE 1937.
INFORME DEL COMITÉ REGIONAL Iniciado el movimiento subversivo el 19 de julio de 1936, vencido el proletariado aragonés por los facciosos, el pueblo catalán, dueño de la situación en aquella región y consciente de los momentos que España vivía en aquella hora grave, organizó con toda rapidez sus efectivos militares y revolucionarios, para acudir y expulsar de nuestra región, a los fascistas que en mala hora se habían adueñado de ella. Columnas de heroicos milicianos acudieron en nuestro auxilio. Todas ellas estaban constituidas por compañeros de diversos matices y todos ellos rivalizaban a la vez por apuntar éxitos a la honrosa causa antifascista. Por motivo de esta lucha nuestras milicias lograron adentrarse hasta el mismo corazón de Aragón. Pueblos y más pueblos se liberaron, pasando a ocupar el primer plano en la administración de los mismos las organizaciones obreras y partidos antifascistas. En estas circunstancias, rota circunstancialmente la autoridad del Gobierno de la República, que radicaba por aquel entonces en Madrid, no faltó en ningún lugar el elemento incontrolado, y en mayor cantidad que en ninguna parte se asentó en Aragón, quien, situado entre Cataluña y Levante, facilitaba el acceso de estos indeseables en la región por ofrecer toda una serie de dificultades para contar con el apoyo del Gobierno, ya que éste tenía que atender necesidades más apremiantes en otras provincias. Había que ir ordenando una situación que, por ser de guerra contra el fascismo, c;,a necesario liquidar de una manera definitiva. Era preciso imponer un orden revolucionario, un orden que obstaculizase la obra nefasta y catastrófica que realizaban los que, al socaire de la revolución, pretendían hacer su agosto. Había que terminar también con las determinaciones que cada pueblo de por sí adoptaba. Y en estas condiciones colocadas las cosas, no existiendo cohesión entre las organizaciones antifascistas regionalmente ni siquiera por provincias, se hacía necesario que alguien iniciase alguna actividad tendente a terminar con la desorganización de los primeros días, para que así se pudiesen abastecer los pueblos de los artículos que necesitaban y para que nadie, en nombre de ningún partido ni organización, procediese con los pueblos de una forma caprichosa, requisando sin control y colocando en triste situación a los que de forma desinteresada se asociaban al dolor español y laboraban activamente por atajar el mal que aquejaba a nuestro pueblo. Entonces fue la CNT la que marcó la pauta. El día 29 de agosto del 36, previa convocatoria hecha por algunos de los que formaban parte del Comité Regional de Zaragoza, se celebró el primer Pleno de Sindicatos de Aragón, en Caspe. El salón donde se celebró este comicio, estaba completamente atestado de delegaciones de los pueblos aragoneses, y fueron ellos, no los comités, los que determinaron la conducta que tenía que seguir nuestra organización en bien de la guerra y por el mejor éxito de nuestras concepciones constructivas, de acuerdo con las demás fracciones antifascistas, en nuestra retaguardia, que a partir de aquel momento se transformaba de burguesa que había sido en proletaria. De ese Congreso salió nombrado el Comité Regional y se empezó a actuar de una manera responsable como organización en Aragón. Puesta en marcha nuestra gestión, hemos de hacer constar que al no existir en Aragón organismos rectores, los pueblos, hasta aquellos que no estaban encuadrados en la CNT, acudían a nosotros a consultarnos sobre asuntos, y a interesar apoyo para llevar a cabo determinadas empresas que no se decidían a realizarlas ante el temor de que se les sabotease por algunos de los que nunca están conformes con nada. Nosotros a todos atendimos, lo mismo a amigos que a extraños, y hoy, transcurridos 14 meses de lucha, ningún pueblo aragonés puede acusamos de haber sido parciales en nuestra gestión, ni de haber sido elementos que, aprovechándose de las circunstancias, hayamos coaccionado a nadie para obligarles a coger nuestro carnet sindical. Cúmplenos hacer resaltar que con organismos políticos de Aragón no pudimos, en los primeros meses, entrar en relación de ninguna manera. Sabíamos que en España funcionaba el Frente Popular, pero sabíamos, también, que en Aragón (ignoramos por qué causas) este organismo no daba señales de vida. Hubimos de acometer, por tanto, una acción por nuestra cuenta y riesgo, pero no por ello desistimos en buscar hasta encontrar a los componentes de las otras organizaciones. De esta forma estuvimos actuando algún tiempo, hasta que por necesidades de la región, ante la multitud de problemas que se presentaban a diario, se concibió un nuevo sistema de organización que regulara el normal funcionamiento de los pueblos aragoneses. A tal efecto, el Comité Regional de la CNT convocó un Pleno Regional de Sindicatos en Bujaraloz, para ver de constituir en Aragón un consejo regulador de nuestra economía. Y el Pleno se pronunció de acuerdo con esta concepción, conviniendo en que la responsabilidad de la constitución del Consejo tendría que ser compartida con las fracciones antifascistas que tuvieran existencia en la región. Para tramitar estos acuerdos fue comisionado el Comité Regional, el cual sostuvo varias entrevistas con los compañeros del Frente Popular de la provincia de Huesca, único organismo que, aunque con muchas deficiencias, existía en Aragón. Estos compañeros cuando conocieron nuestra iniciativa la vieron bien porque ella tendía a terminar con todo género de anomalías que a diario se sucedían en Aragón, pero como se debían a sus organismos nacionales quedaron en consultar el caso con ellos y cuando obtuvieran contestación nos comunicarían concretamente su determinación. No obstante esta contestación, como urgía una solución rápida al asunto, la CNT decidió constituir el Consejo y asumió para sí al constituirlo toda la responsabilidad. Se constituyó el Consejo, pues, con hombres de la CNT y seguidamente comenzaron las gestiones con el Gobierno de la República para conseguir su legalización. En la realización de estas comisiones participaron también los compañeros del Frente popular y entre todos apuntaron al Gobierno la conveniencia de constituir el Consejo, deshaciéndose unos y otros en multitud de razonamientos para conseguirlo. Tras las gestiones vino la legalización y con la legalización la incorporación del Frente Popular al Consejo, convenida después de verificadas algunas comisiones y acordadas las condiciones en diferentes reuniones celebradas al efecto. Nadie mostró en aquellas primeras gestiones y reuniones el menor recelo. Todos nos expresamos en términos de gran cordialidad y sensatez; a partir de entonces parecía ser que en Aragón se imponía el buen sentido y que todo iba a discurrir por cauces rectos y responsables. Cuando el Consejo nació estaba desnudo. Era preciso apoyarlo para que pudiera actuar y por parte de la CNT se le asistió convenientemente para que pudiera iniciar sus actividades con alguna garantía. Se le proveyó de máquinas de escribir, despachos y otros utensilios necesarios. Asimismo se gestionó la adquisición de una imprenta para que el Consejo pudiera editar un portavoz diario que sirviera de exponente de todas sus actividades, y a la vez fuera el fiel intérprete de las aspiraciones del pueblo aragonés. Todo se hacía con la mejor buena fe y jamás la CNT presentó factura del apoyo que prestara al Consejo. Firmada por todos los consejeros, tanto de la CNT como del Frente Popular, una vez en funciones de gobierno, se redactó la declaración política del mismo, se imprimió y se distribuyó por Aragón y por todas las provincias de España que están liberadas del fascismo. También la prensa nacional hizo comentarios de la constitución y demostraba en sus escritos su adhesión a la política que, a partir de aquel momento, se iba a seguir en Aragón. Sin discrepancias, pues, el Consejo inició su vida oficial. Cada departamento se dedicó a sus funciones peculiares y cada cual buscó la solución de sus problemas respectivos. Afirmamos, en contra de lo que la prensa haya podido decir, que el Consejo de Aragón no tenía un matiz netamente confederal. Si repasamos todos los boletines oficiales del Consejo, pronto podremos advertir que el Consejo ha sido de todos, puesto que todos han dictado disposiciones tendentes a regular los asuntos que específicamente les correspondían. Por lo tanto la CNT responde de la gestión de los compañeros que le han representado en el Consejo, de ninguna manera responde de la gestión del Consejo en su conjunto. Todo el Consejo se desenvolvió normalmente mientras en el poder estuvieron representadas las organizaciones proletarias. Se celebraban reuniones con el Frente Popular, se tomaban acuerdos y todo discurría en medio de la mayor armonía. No podemos afirmar si había sinceridad en el Frente Popular. Únicamente nos remitimos a los hechos y ellos serán los que ante la opinión juzgarán la conducta de cada uno. Cuando el Gobierno de Largo Caballero cayó, las cosas fueron cambiando. Si hasta entonces las atribuciones del Consejo estaban definidas, a partir de entonces dejaron de estarlo y con frecuencia por la presidencia del Consejo éramos citados a reunión con el Frente Popular para decidir las atribuciones del Consejo. Advertimos a partir de entonces que el primitivo entusiasmo manifestado por el Frente Popular hacia el Consejo había decrecido notablemente; la obra realizada por nuestros departamentos ponía de manifiesto nuestra capacidad superior y Aragón en peso veía en nuestros hombres del Consejo los constructores de un edificio social fuerte e indestructible. No queremos ser nosotros los que de una forma caprichosa hablemos. Los compañeros que han actuado como consejeros, con los datos que han presentado a la hora de liquidar al Gobierno, demostraron si ha habido o no acierto en su gestión. Del Frente Popular no podemos decir nada. Sólo sabemos que ninguno estuvo detenido, cuando el Consejo fue disuelto y los nuestros, sí. Seguramente lo harían bien. Volviendo a la relación de hechos, al no existir unidad de criterios, ni la misma interpretación en lo que se refiere a las atribuciones del Consejo, por la CNT y por el Frente Popular se acordó desplazar una delegación a Valencia para que se entrevistase con el Gobierno, al objeto de que éste aclarase la situación del Consejo de Aragón. La entrevista no pudo celebrarse porque el automóvil que llevaba a los compañeros del Frente Popular sufrió un accidente y dos de sus ocupantes perdieron la vida. Posteriormente nos volvimos a reunir. Parecía ser que el Frente Popular discrepaba en lo de la comisión, pero en esta misma reunión se acordó el volverla a realizar. Se realiza ésta una vez terminada vuelven los comisionados a Caspe y cuando se iba a dar cuenta de las gestiones, un representante del Frente Popular dice que no vale la pena que hablemos pues aunque el Frente Popular ha firmado pactos y acuerdos con la CNT, lo hacen de una forma irresponsable, porque la realidad era que en el seno del Frente Popular no había acuerdo de conjunto. Para liquidar aquella situación había convocado el Comité Regional del Frente Popular un Pleno Regional de todas las organizaciones adheridas en Barbastro, haciendo extensiva esta convocatoria a los parlamentarios aragoneses. De esta forma se ciscaban en los acuerdos que el Frente popular había tomado conjuntamente con la CNT: los actos de propaganda que había que realizar para popularizar el Consejo quedaban sin efecto; sus mismas notas publicadas en su órgano el Día desautorizando a los que hablasen mal del Consejo, como asimismo a los que hiciesen gestiones a espaldas de los organismos responsables, quedaban de la misma forma sin ningún valor. ¿Quiénes eran los que tal maniobra urdían en la sombra? ¿Era el Frente Popular? ¿Eran los parlamentarios aragoneses? ¿Era el Partido Comunista? Y a esto tendía el célebre Pleno de Barbastro. A desarticular a la CNT; a colocarla en una situación difícil a fin y efecto de que pasase a ser de organismo influyente a postergado. Decíamos que al Pleno de Barbastro acudieron los parlamentarios aragoneses. Nadie los conoce en Aragón. En los momentos críticos en que Aragón los necesitaba, estos parlamentarios no estaban. En Aragón sólo había trabajadores que ansiosos de liberar a la región y a España, empuñaban las armas y las herramientas de trabajo y en silencio iban construyendo, laborando por conseguir una economía fuerte; mientras, los diputados y los prohombres de la política regional permanecían lejos de Aragón esperando que el momento de peligro desapareciera para venir como las aves de rapiña a clavar sus uñas en nuestra carne. Por esto, en el Pleno de Barbastro que se celebraba al ano y pico de iniciada la guerra, solventadas ciertas cosas y considerando que la situación más grave de nuestra guerra ya habla desaparecido, se determinaron en contra del Consejo por el solo motivo de que éste nació bajo las inspiraciones de la CNT. Representantes ellos de la burguesía, no podían permitir que una institución como la del Consejo que había nacido para defender los derechos de la clase trabajadora tuviese vida legal. La fase más pronunciada de la revolución había sido solventada por las autoridades de la República en otras regiones y Aragón no podía ser una excepción en la regla. Y a esto vinieron a nuestra región los diputados a conspirar contra el Consejo y a posibilitar su disolución. No podía el Consejo ser disuelto sin encontrar una fórmula que cubriera las apariencias. Y esta fórmula fue encontrada por el Partido Comunista. Cierto día, la prensa comunista de Valencia anunciaba a grandes titulares que determinada organización extremista preparaba un complot en combinación con fuerzas fascistas contra el Gobierno. No terminó con esto la nota alarmista. El Gobierno, informado al parecer por los comunistas, también comunicó a la opinión a través de la prensa en una nota oficiosa que se preparaba un movimiento subversivo contra el Gobierno y sus instituciones. Al unísono de estas notas la prensa marxista inició una campaña a fondo contra el Consejo de Aragón, titulando su labor de catastrófica y haciendo responsable de esta catástrofe a la CNT. Esta prensa tomaba como base para realizar esta campaña el Pleno que el Frente Popular había celebrado en Barbastro. Por aquellos días todo hacía concebir que por elementos interesados en ello, se preparaba una maniobra de gran envergadura en contra de la CNT, ya que todos los ataques y notas de la prensa marxista convergían precisamente en contra de lo que son concepciones de nuestra organización. Por tal causa, entre la prensa nuestra y la marxista se estableció una gran polémica, y mientras nosotros pedíamos concreción en las acusaciones que- de forma indirecta se nos hacían, los otros contestaban vagamente y seguían afirmando que el complot existía y que todas las organizaciones venían obligadas a colocarse al lado del Gobierno para que semejante conspiración fuese reducida inmediatamente. Colocadas las cosas en este terreno, la Organización Confederal de Aragón, por acuerdo de un Pleno de Comarcales, decidió desplazar una delegación a Valencia con documentación suficiente para contrarrestar la labor sectaria que se venía realizando. Y con estos documentos la prensa confederal demostró ante la opinión que cuanto los demás decían no tenía ninguna base real y todo era hijo de una maniobra que tendía a desbaratar la obra que un pueblo laborioso había realizado con su propio esfuerzo. Pero una vez más se ha demostrado que no basta tener razón. Interesados los sectores que nos atacaban en llevar su obra adelante y habiéndose planeado operaciones de gran envergadura en el frente de Aragón, grandes destacamentos de fuerzas son traídas a nuestra región, las cuales trayendo en principio atribuciones de orden público, se establecen en Caspe y Alcañiz, sedes del Consejo de Aragón y del Comité Regional de la CNT respectivamente. Por nuestra parte, acostumbrados por la guerra misma a observar este movimiento de fuerzas, no concedimos la importancia política que esto pudiera tener. Pero pronto notamos nuestra equivocación. Al día siguiente de establecerse en Caspe el cuartel general de la 11 División, nos vemos sorprendidos con que el mando de la misma organizó un acto de carácter político, al cual se opuso la delegación del Gobierno en Aragón, teniendo en cuenta el decreto del ministro de Defensa Nacional publicado en la Gaceta prohibiendo a los militares hacer obra de proselitismo político, tanto en los frentes como en la retaguardia. El jefe de la División -Líster- no quiso tener en cuenta estas disposiciones gubernamentales e hizo todos los preparativos para celebrar el acto. Como esto significaba una provocación demasiado descarada dirigida contra la institución oficial de Aragón en su propia residencia, la delegación del Gobierno se dirigió esta vez al ministro de la Gobernación notificándole lo que estaba sucediendo en aquellos momentos en Caspe para que fuese él quien determinase en definitiva. La contestación del ministro no se hizo esperar: inmediatamente remitió un telegrama a la delegación del Gobierno dándole orden de que suspendiese el acto organizado por la 11 División. La División aceptó a regañadientes la orden ministerial prometiendo que este acto se celebraría al día siguiente, dando a entender que le quedaban pocas horas de existencia al Consejo de Aragón. Efectivamente el jefe de la 11 División no se había equivocado. A las primeras horas del día siguiente se recibió en la presidencia del Consejo un telegrama del ministro de la Gobernación en el que le comunicaba que el Consejo había sido disuelto y para sustituirlo nombraban un gobernador general que entendería en todos los asuntos que afectasen a la vida de nuestra región. Todo había salido a pedir de boca a nuestros detractores. La CNT estaba totalmente cogida y ni protestar podía ante tamaña arbitrariedad. La delegación del Gobierno hizo la transferencia de poderes a José Ignacio Mantecón que había sido nombrado por el Gobierno para sustituir al compañero Joaquín Ascaso. El nuevo gobernador fue llamando uno a uno a todos los consejeros y con ellos conferenció algunos instantes. Por la tarde reunió al Consejo en pleno para comunicarle oficialmente que ya había terminado su misión histórica. A continuación llamó a las organizaciones políticas y sindicales para notificarles el cambio político que se operaba en Aragón, y cuando a la nuestra le llegó el turno se le dieron toda clase de explicaciones, asegurando el nuevo gobernador a nuestros representantes que ninguna molestia ni represión se verificaría en contra del Movimiento Confederal. ¿Se decía esto de una forma sincera? Bien pronto pudimos constatarlo. Cuando la delegación del Comité Regional se dispuso a salir de Caspe para su residencia, por uno de los controles que la 11 División había establecido en la carretera, fue detenida y a continuación secuestrada. De la misma forma que esta delegación fueron detenidos y secuestrados multitud de compañeros que se dirigían en comisión a consultarnos sobre la situación política de la región. Más de 40 compañeros estuvieron en uno de los olivares de Caspe esperando los resultados de una actuación sectaria. En principio ni en Caspe ni en Alcañiz se dio cuartel a nuestros compañeros. Tanto las fuerzas de orden público como las de la 11 División, en cuanto se enteraban de dónde estaban los militantes de la CNT, sin averiguar si podían ser o no responsables de algún hecho delictivo, se dedicaban a detenerlos y hacerles objeto de las mayores vejaciones. Por este motivo se produjo un estado de excitación en Aragón y en España que a los autores de esta represión les asustó su propia obra. Para liquidar este escándalo político, se puso en libertad a los detenidos que guardaban las fuerzas militares. Pero, amparados por una ley desconocida hasta el momento por la CNT, las fuerzas de orden público siguieron haciendo de las suyas, deteniendo a los militantes de la CNT y de la FAI y clausurando nuestros centros culturales y sindicales. De tal forma actúan estas fuerzas que debido al gran celo que en esa cuestión han puesto, hoy tenemos en diferentes cárceles de la región más de 400 presos, multitud de centros clausurados y la mayor parte de los Consejos Municipales destituidos. El domicilio del Comité Regional también ha corrido la misma suerte que la mayor parte de los sindicatos de la región. Por las autoridades ha sido desahuciado, convirtiendo lo que había sido casa de la CNT y de la FAI en cárcel de los compañeros de la CNT y de la FAI. Muchos compañeros de nuestras comarcas, por lógica precaución, han tenido que resguardar su libertad que está en peligro, en espera de conocer el resultado de las gestiones que lleva a efecto actualmente nuestra organización para afirmar nuestra existencia en Aragón. Hasta la fecha se han realizado gestiones en Valencia cerca del Gobierno y en Aragón cerca del gobernador general. Como ya indicábamos en la circular que hemos cursado convocando este pleno, en todos los centros oficiales se nos ha prometido de una manera formal ir solucionando todos los problemas que tenemos planteados. De la misma forma, el Comité Nacional de la CNT, al objeto de facilitar el libre desenvolvimiento de nuestra organización en Aragón, decidió enviar aquí una delegación para que actuase hasta lograr coordinar las relaciones entre todos los sindicatos de la región. Ellos están aquí y os explicarán de la forma que el Comité Nacional piensa tramitar todas las cosas de Aragón. Por el orden del día que tenemos que discutir, el Pleno ha de darse cuenta de la gran importancia que tiene el comicio que estamos celebrando. Ha de tener la virtud de colocar el pabellón Confederal a la altura que le corresponde estar. Se han de nombrar cargos y hay que procurar que estos recaigan en compañeros competentes. Hay que marcar pautas y éstas han de señalarse de acuerdo con los momentos que vivimos. En lo que se refiere a los compañeros que hasta hoy hemos formado el Comité Regional, os deseamos mucho acierto en vuestras deliberaciones y acuerdos.
A continuación informan los consejeros que han representado a la CNT en el Consejo de Aragón, cuyos informes, muy breves, pero sí muy elocuentes reproducimos.
INFORME que da el compañero Aldanondo de su gestión al frente del Departamento de Abastos del Consejo de Aragón. Cuando sólo hacía poco más de un mes que me había encargado del Departamento de Abastos, se decretó por el Gobierno de la República la disolución del Consejo de Aragón. Poco puedo decir, pues, sobre mi labor personal al frente de dicho departamento, pero me complazco en afirmar que lo que he podido apreciar en mi corta estancia en él, es que los hombres que lo han regido anteriormente lo han hecho con gran competencia y con una visión clara de los problemas que plantea la revolución y la guerra, basándose siempre en los intereses generales de Aragón. La misión específica del departamento es de sobra conocida: consistía en velar por la economía aragonesa, impidiendo que nuestros productos sirvieran para enriquecer a nadie y procurar por medio del intercambio, abastecer los pueblos de nuestra región de todo lo que produce su suelo y es necesario para vivir; podemos afirmar que estos objetivos fueron conseguidos en la medida de lo posible, si no se ha hecho más, no ha sido por incapacidad ni falta de interés sino por las muchas dificultades que se nos ha puesto al desempeño de nuestra misión por aquellos menos llamados a crearlas. Podíamos citar multitud de casos de incautaciones de nuestros productos por la fuerza pública al paso de nuestros camiones por tierras no aragonesas; incluso fue incautado un barco entero que nos traía comestibles adquiridos por nosotros en el extranjero; por otro lado, dificultades sin cuento para exportar nuestros productos, llegándose incluso para justificar la negativa, a la incautación de nuestras exportaciones, alegando que eran mercancías robadas. A pesar de todo esto proseguimos nuestra marcha, superando todas las dificultades; sólo lamentábamos que por esta incomprensión de los demás no pudiéramos surtir a los pueblos de Aragón en la medida que deseábamos y éstos necesitaban. La labor desarrollada por el Departamento de Abastos en su aspecto mecánico, no es la que nos interesa en estos momentos, por no ser la más importante; es en su valor revolucionario principalmente donde reside su importancia, ya que coloca sus primeros jalones de la sociedad futura encauzándola por derroteros de justicia social. Tendía nuestra política general de Abastos a emancipar al productor y consumidor de la tutela del intermediario, del comerciante desaprensivo, de los que al calor de la guerra se enriquecen en poco tiempo comerciando con la miseria del pueblo. Este objetivo fue totalmente conseguido, pues desde la entrada en funciones del Departamento de Abastos, el comercio libre dejó prácticamente de existir por ser un negocio ruinoso por quien lo realizaba, puesto que procurábamos a los pueblos de lo necesario a sus necesidades a los precios más bajos posibles; en estas condiciones el comercio privado no tiene razón de existir y se eliminaba por sí solo. Gracias a nuestra actuación la vida en Aragón se mantenía a un nivel mucho más bajo que en ninguna otra región. Las consecuencias del cambio esperado por la disolución del Consejo, a pesar de ser tan recientes, las estamos tocando ya. En el mes anterior a la disolución del Consejo se sirvió por el Departamento de Abastos a los pueblos, lo siguiente:
Así como otros artículos en menor cantidad que han sido suficientes para el buen abastecimiento de la región. El bacalao servido por nosotros a 3,25 pesetas el kg es una prueba elocuente de la bondad de nuestro sistema. Podrá argüirse que la tasa puesta a este artículo por la autoridad competente no difiere grandemente de los precios vendidos por nosotros, pero la realidad es otra, puesto que el bacalao se ha vendido esta semana en Caspe a 6,10 pesetas y todavía no tenemos noticias que se haya llevado a la cárcel a ningún comerciante ni tenemos esperanza de que se haga. La disolución del Consejo ha venido en el preciso momento en que empezábamos a coger los frutos de nuestra labor; pues nadie ignora que los primeros meses de nuestra actuación hubo que vencer la resistencia natural de los pueblos acostumbrados a ser engañados siempre, pero que hoy ya, con plena confianza en el Consejo, traían voluntariamente todos sus productos y confiaban ciegamente en nuestra administración. El panorama se presentaba lleno de promesas realizadoras, no es aventurado predecir que en el porvenir, el bienestar del pueblo aumentaría en proporciones grandemente apreciables. Por hoy todo ha terminado. El tiempo dirá si la disolución del Consejo ha sido un acierto o desacierto. Agrego a estas cortas líneas el balance hecho en el momento de hacer entrega al delegado que envió el Gobierno, del Departamento a mi cargo. Caspe, a 1 de septiembre de 1937 INVENTARIO NÚMERO 1 PRESENTADO POR EL DEPARTAMENTO DE ABASTOS, DEL CONSEJO DE ARAGÓN, EL 17 DE AGOSTO DE 1937 [El cuadro se reproduce tal cual figura en el libro, donde las cifras no son fácilmente entendibles… ]
ACTIVO
INFORME DEL EX - CONSEJERO DEL TRABAJO Yo os traigo un informe breve. En el departamento hasta el día que se nos destituyó no he tenido problemas difíciles. Sin que esto constituya halago para nadie, debo afirmar que los pueblos han resuelto bastante bien la cuestión trabajo. Lo que no pudieron hacer nunca los organismos oficiales. Lo que fue una verdadera pesadilla para todos los gobiernos habidos en España y en el mundo entero, lo han solucionado los trabajadores en el momento que la tierra y los útiles del trabajo pasaron a mano de la gran familia productora. Esto prueba que la causa promotora de conflictos sociales radicaba por entero en la funesta explotación del hombre por el hombre. Con satisfacción indecible anoto que, durante mi estancia en la Consejería de Trabajo, no se ha declarado una sola huelga, ni un boicot ni un lock-out, ni un sabotaje. Además muchos zánganos que antes vivían del trabajo ajeno han tenido que empuñar las honrosas herramientas del trabajo. Así hemos logrado dos cosas: 1ª. dignificar en parte a esa gente y 2ª. aumentar la producción agrícola e industrial. No obstante, quedaban algunos reductos burgueses que la revolución dejó en pie en las cuales supervivían jornales de hambre. En Caspe, por ejemplo, el jornal de las mujeres oscilaba de 1,50 a 3,50 pesetas y el de los hombres de 4 a 5 ptas. Así que me enteré de esa anomalía, hice una a modo de disposición, fijando como jornal mínimo 6 ptas. para las mujeres y 10 ptas. para los hombres[3]. Esta disposición fue aceptada a regañadientes por algunos patronos, pero cuando yo les dije que si no podían pagar esos sueldos sin aumentar el precio de las mercancías, yo nombraría de acuerdo con los obreros, un consejo de administración en cada taller, los patronos se apresuraron a dar su conformidad a la tarifa señalada con cuya actitud ellos mismos confesaban que habían explotado de lo lindo a los trabajadores que tenían sometidos a sus egoísmos y ambiciones. A fin de acabar con el ganduleo de un sin fin de gentes que al socaire de la guerra vivían de los demás y marchaban de un sitio para otro sin hacer nada práctico, expedí unos certificados de trabajo que tenían por fin identificar la personalidad proletaria de todo elemento civil residente en nuestro Aragón liberado. Con esa carta de trabajo se ha logrado que mucho |